REFLEXIÓN SOBRE “ALGO VA MAL”, DE TONY JUDT


En esta ocasión me gustaría hablar acerca del capitalismo. Sí, el capitalismo, un modelo de sociedad establecido en muchos países del mundo, sobre todo en el marco europeo.
 La idea es sencilla, el modelo capitalista es un sistema económico, en el cual los partícipes se desarrollan por si mismos con recursos propios y se compone por las siguientes características:

-          Propiedad privada: permite controlar a cada persona lo que posee.
-          Interés personal: se permite a cada individuo que persiga un propio interés sin interferencia por parte del gobierno, posee propiedad privada, beneficio propio, independencia económica, competitividad en el mercado, relación vendedor-comprador.
-          Acumulación de la inversión del capital, fijación del precio de sus productos y salarios de empleados considerando oferta y demanda.
-           La transferencia de tecnología: Con las patentes se compran generalmente tecnología de uso pasado.
-          Ellas van a provocar que las nuevas tecnologías a crear se hagan en función de la demanda de importaciones.
-          Contratación y mercado de trabajo por la libre competencia.
Muchos críticos sostienen que este modelo es demasiado caro e ineficiente desde el punto de vista económico, poco viable y se ha demostrado.
Sabemos que no es viable puesto que es tan solo un sistema basado en el crecimiento individual y no colectivo, en el consumo y no en la ayuda mutua, en el beneficio material y no por ejemplo otros aspectos que excluye, como él crecimiento social, comunitario, personal o espiritual (individualista y materialista).

No aprendemos, no salimos o cambiamos la situación a pesar de que ya se ha visto que genera crisis y, aun así, después de haber visto anteriores crisis generadas por el modelo capitalista, el estado regenera y prevalece el mismo sistema (el capitalismo a pesar de ser inviable es avalado y ayudado por el estado), por lo que, ya se prevé que puede conllevar a crisis mayores si se sigue manteniendo.

Al ser tan individualista, deja a la intemperie a muchos ciudadanos que no son capaces de valerse por si mismos, o carecen de las materias primas, habilidades o destrezas para desenvolverse dentro de él, dado que no es un modelo precisamente fácil, ya que como he mencionado, deja solo al ciudadano. Por ello, es ahí donde entra en juego el papel de trabajador o asistente social, encargado de facilitar estas destrezas al ciudadano/a que así lo requiera y acuda a los servicios en busca de ayuda. Claro, para ello hace falta que se apoye a las instituciones o sectores públicos encargadas/os de estos casos.
Un sistema tan individualista que no ampara a toda la sociedad genera descontento, puesto que tan solo se preocupa por los ciudadanos que aporten algún beneficio al estado, pero las altas tasas de tributación (impuestos) afectan a todo el mundo, dado que se encuentran basadas en la oferta y la demanda (cosa que genera inquietud y molestia a todo el mundo), por lo tanto, estará en manos el hecho de sobrevivir para quien se lo pueda permitir.
Aclarando lo anterior, me gustaría explicarlo mas detenidamente. Es decir, este modelo ocasiona más diferencia entre ricos y pobres, perpetúa la diferencia de clases (baja, media y alta), la ideología del status sigue prevaleciendo, provoca más diferenciación, más individualismo, menos colectivismo, se actúa en beneficio propio desligándose de los deberes y responsabilidades a nivel social (caridad, solidaridad, ayuda mutua, empatía), genera egoísmo y pensamiento únicamente individualista, desigual (inexistencia de igualdad).
Aunque no se puede decir que pueda ser cierto al cien por cien, parece que para el Estado, unos importen más que otros según;
Ø  Sus bienes materiales (dado que el impuesto a cobrar será mayor dependiendo de la cantidad o calidad, de bienes y servicios tenga el cliente contratados o comprados)

Ø  Y, su aporte económico a la nación, siguiendo los ideales de una tributación progresiva apoyada por liberales y socialdemócratas a fin de financiar los servicios públicos y otros bienes sociales que algunos individuos no puedan lograr conseguir por sí solos, alimentando, prevaleciendo y fortaleciendo de esta manera el capitalismo, produciendo poco a poco fondos para el Estado, con los que a través de ellos financiar proyectos o instituciones.


 Cabe recalcar dos cosas:

1.       Una breve explicación para entender lo que es una tributación progresiva. Una tributación o impuesto progresivo, es aquel/aquella cuya tasa de tributación o tarifa aumenta en la medida en que el ingreso o demanda aumenta, con lo cual el agente que más ingresos recibe debe pagar mayores impuestos porcentualmente (manteniendo así el modelo capitalista).

2.       En el segundo punto mencionado anteriormente, cuando hablamos de que la tributación progresiva es apoyada por liberales y socialdemócratas, mencionar que, no desde el mismo punto de vista, dado que los liberales lo ven como un mal necesario para aumentar la economía del país, mientras que para los socialdemócratas, la idea de una buena sociedad es aquella en la que se le da un papel mayor al Estado y al sector público.

Por todo esto es que vemos que el crecimiento personal deja de importar y pasa a predominar el económico, de ahí el egoísmo anteriormente mencionado, dado que el ciudadano se interesa por el crecimiento económico propio, de ahí también la carencia de empatía y compromiso con las responsabilidades sociales.

Por todo ello es que en su momento las ideas del “consenso Washington” fueron tan tentadoras.

-          Una desregulación en la que el gobierno reduzca las regulaciones específicas respecto de los sectores económicos (sobre todo el comercio) que permitan una mayor libertad. De esta manera varias empresas podrían establecer sus honorarios, según a ellos les plazca, analizando por cuenta propia la oferta y demanda, y poniendo la propia empresa de manera libre, el precio que considere oportuno a los productos, bienes o servicios que ellos ofrezcan al público (un libre comercio). Por así decirlo, lo más parecido a un libre albedrío.

-          Y una baja tributación que, para quien no lo sepa, un territorio de baja tributación es un país o un territorio que carga pocos o ningún impuesto a individuos o empresas dentro de sus fronteras. Son los conocidos, paraísos fiscales, donde se pueden realizar transacciones de manera “ilegal” dado que realmente ahí es legal, sin dar explicación alguna al estado, sin pagar un alto impuesto por ello, por lo que de esta manera se evitan grandes deudas y por lo tanto pérdidas.


El aumento de impuestos por oferta y demanda, molesta e inquieta a todo tipo de ciudadanos, se encuentren en la clase que se encuentren, (BAJA, MEDIA O ALTA), a nadie le interesa pagar más de lo que lo están haciendo. Se podría mirar este aspecto desde dos puntos de vista, colectivista e individualista.

-          Desde un punto de vista colectivista vemos que al molestar a varios ciudadanos se rompen las barreras individualistas y todo el mundo se ve amenazado por un mismo problema, por lo tanto, ya muchos se aúnan en favor de una reducción de las tasas tributarias.

-          Pero al mismo tiempo tendríamos el otro punto de vista, el individualista. Por desgracia, cuando aumenta el impuesto, es porque la demanda aumenta y por lo tanto la oferta igual, lo que supone mayores ingresos para el empresario y finalmente genera un comportamiento egoísta y empieza a centrarse nuevamente en su propio crecimiento.

¿Pero qué pasaría entonces con las clases bajas, pequeñas empresas, micro comercios, autónomos, etc…?
Obviamente la situación se les dificulta, no poseen los mismos medios económicos que como por ejemplo otras empresas como; macroempresas, cadenas de comercio, multinacionales, etc. Se sustentan por si mismos de sus propios patrimonios y bienes, al incrementar los impuestos, quedan desamparados, dado que puede darse el caso de que no puedan hacer frente a las nuevas tasas a pagar con su patrimonio actual como lo podrían hacer las corporaciones mencionadas anteriormente y, por lo tanto, se vean obligados/as a cerrar o cesar su único medio de subsistencia.
En el caso de clases bajas, medias – bajas, incluso clases medias con riesgo a verse “degradados/as”, en el que que incluimos personas con riesgo de pobreza (dentro de las clases bajas), esto les genera mayores gastos, arriesgándose ya no solo al hecho de que ya se encontrasen en la situación de casi ni poder alimentarse o de subsistir, sino que ya corren el peligro de quedarse sin un sitio donde dormir, viéndose obligados/as a lanzarse a la calle sin ningún tipo de apoyo, ni ayuda. Es desgarrador ver como poco a poco van bajando de escalón en escalón, sin poder hacer casi nada al respecto.
Para empezar, vivimos en un sistema donde es más fácil, bajar o ser “degradado, a subir o ascender. Donde si aumenta la demanda, aumenta la oferta y por lo tanto ya es una manera más de machacar a la población. Donde el rico, vale mas que el pobre ¿Por qué si todos somos personas?. Donde el gobierno deja a su suerte a parte de sus ciudadanos cuando no debería ser así. La gente misma se centra en su propio crecimiento y cuando se ve afectada por el propio sistema es cuando deciden quejarse o luchar por cambiar, ese tipo de hipocresía social es desmoralizante, da valores negativos en lugar de positivos.
¿Y cuando ya el ciudadano se encuentra desamparada, quien es el que lo socorre?
El trabajador social, podríamos decir que es en mayor parte su trabajo actual, el que se encarga de remediar estas situaciones, pero ese no es su único papel. La Acción Social o Trabajo Social, inicialmente tenía otros fines, fines los cuales diré después del siguiente apartado.

Observado lo mencionado anteriormente pasemos a la juventud. A diferencia de la década de los 60 donde los jóvenes no tenían ningún tipo de incertidumbre, ellos no carecían de esa arrogancia gratuita, ellos tenían la confianza en si mismos de que tenían lo que había que tener para arreglar el mundo, la juventud de ahora, según expone en el libro, es más modesta, no tienen nada por lo que pelear realmente del todo, ni objetivos serios, no se encuentran del todo pérdidos, a diferencia del ejemplo que se da en el libro sobre la juventud de 1920, de lo que escribieron “la generación pérdida” la cual fue “la última vez que una cohorte de jóvenes expresó una frustración comparable ante la vaciedad de sus vidas y la desalentadora falta de sentido de su mundo”. Aunque realmente este hecho es lo que demostraría que la generación actual, realmente sí se está pérdida, porque se encuentran cargados de incertidumbre, carecen de ideales e ideas, de algo en lo que creer, pero no se encuentran pérdidos a falta de objetivos, ya que haberlos los hay, sino a falta de lo mencionado anteriormente.

Actualmente la juventud es incapaz de imaginar alternativas, a diferencia del pasado que siempre se buscaban, ya se ha establecido tanto la ideología del capitalismo en la sociedad que somos incapaces de imaginar otra cosa y ya lidiamos con los problemas que ello acarrea sin luchar contra ello por un cambio, incluso ya es difícil distinguir a la izquierda (los conocidos socialistas) de la derecha (los conservadores).

 Para recalcar este hecho recordemos que los socialistas son aquellos siempre abiertos a nuevas metodologías o sistemas, libre pensadores, liberales, dispuestos al cambio, a nuevas alternativas, luchan por ello, mientras que los conservadores se rehúsan a un cambio precipitado y en sí a los cambios, prefieren seguir las metodologías y sistemas tradicionales o líneas tradicionales, son poseedores de una gran aversión al cambio, renuentes de ello, prefieren seguir con la misma metodología, desde siempre se ha asignado cada adjetivo a los asiduos a los distintos bandos conocidos dentro de la política como izquierda y derecha, los de izquierda serían los socialistas y los de derechas los conservadores, PERO vemos que ya no es así, que no es lo mismo, los confundimos, ya es difícil saber quién es quién, no tienen alternativas que aceptar o a las que oponerse.

Esta confusión también la tienen muchos trabajadores sociales, dado que también se han criado dentro de este mismo modelo, no ven otras alternativas, ya se han acostumbrado tanto que simplemente se limitan a ayudar dentro del capitalismo, en lugar de luchar contra él, generar un cambio, buscar otras medidas. Es nuestro deber como futuros trabajadores sociales encontrar esas alternativas y ver una manera de avanzar en la que todo el mundo salga beneficiado y hacer todo lo posible por no llegar al punto que, como menciona Judt en el libro “No puedo evitar temer que los hombres lleguen a un punto en el que cada teoría les parezca un peligro, cada innovación un laborioso problema, cada avance social un primer paso hacia una revolución, y que se nieguen completamente a moverse”. Como él dice “sugerir que el gobierno puede desempeñar un papel mayor en nuestras vidas sin amenazar nuestras libertades y sostener que, como el Estado va a permanecer con nosotros durante un tiempo previsible, haríamos bien en pensar qué tipo de Estado queremos”, de esta manera se podría conseguir un balance equitativo en el que todos saliéramos ganando.







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